jueves, 14 de marzo de 2013

AMECAMECA Y EL MILAGROSO SEÑOR DEL SACROMONTE

UN LUGAR MÍSTICO JUNTO A LOS VOLCANES
Por: Roberto S. Contreras Esparza
Muy cerca del Distrito Federal, a varios kilómetros hacia el sur, se encuentra el apacible poblado de Amecameca, un lugar al pie de los volcanes. Este poblado guarda aun en sus construcciones coloniales, interesantes historias de leyenda y misterio. La palabra Amecameca, que originalmente fue Amaquemecan, proviene del idioma náhuatl. Sus raíces son los vocablos amatl, que quiere decir papel; queme, que significa señalar o indicar y can que se traduce como lugar. Por lo tanto, Amaquemecan significa “El lugar donde los papeles señalan o indican”. Su historia nos cuenta que 1465, los mexicas conquistaron a los chalcas, reemplazando a los soberanos chalcas con gobernadores militares apoderándose de las tierras agrícolas para la manutención de los nobles mexicas, transformando a varias sociedades en una provincia tributaria y administrativa, con la ciudad-estado de Tlalmanalco a la cabeza. Así Amaquemecan y Chalco vinieron a ser parte del sistema Azteca.


LA IGLESIA DE AMECAMECA
En Amaquemecan el modelo más común del soberano fue la sucesión padre a hijo pero también hay evidencia de que si un hijo no podía o no debía aceptar el cargo, el título iba a un hijo más joven o a un hermano del soberano. En 1519, Cortés apuntó que Amecameca tenía casas bien construidas y era la residencia de un soberano o señor y que contaba con sus alrededores de unos 20 mil habitantes. Fueron los franciscanos quienes evangelizaron la región.

CONVENTO DOMINICO DE LA ASUNCIÓN
En 1599, Amecameca tenía un área de aproximadamente 128 km2. Este municipio fue en la época prehispánica un importante centro ceremonial del mundo indígena, y durante la época colonial fue lugar de retiro de Fray Martín de Valencia (importante religioso del que hablaremos más adelante), primer franciscano que encabezó la evangelización de la Nueva España en 1524. Amecameca tanto en su interior, como en sus alrededores, conserva un cúmulo de historia y tradición que lo convierten, a los ojos del visitante en un sitio de particular interés. Actualmente la cabecera municipal de Amecameca, cuenta con una plaza principal, un atractivo jardín que se conoce como el “Jardín de los Leones”, porque en una de sus esquinas se localizan las esculturas de cuatro leones realizadas en fierro colado. Su exconvento Dominico de la Asunción data del siglo XVI, su construcción se inició en 1554. En el interior de la iglesia existe un retablo barroco del siglo XVIII, con magnificas columnas salomónicas labradas en hueco.

¿QUIÉN FUE MARTÍN DE VALENCIA?

El claustro de dos pisos cuenta con cuatro arcos rebajados por lado, que descansan en columnas octagonales y sus capiteles labrados, unos con flores de liz y otros con hojas de acanto. Esa construcción es una de las más antiguas de América y aun conserva bellísimas pinturas como el “Ángel de la Asunción”, atribuida a Echave Orio, prolifero pintor del virreinato. El Sacromonte un sitio especial, es el mirador natural de la zona, desde ahí los volcanes se dominan perfectamente, dando la impresión que el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl se inclinan como inmensa moles dejando contemplar el poblado de Amecameca con su iglesia y su peculiar mercado. Ahí se dice que fray Martín de Valencia, el superior de los primeros 12 franciscanos (orden religiosa de la Iglesia católica fundada, probablemente en 1208, por san Francisco de Asís. Fue aprobada por el papa Inocencio III en 1209), en llegar a México en 1524, contemplaba a Dios en su meditación. Pero ¿Quién fue Martín de Valencia?

NOTABLE ESCRITOR MÍSTICO

Fray Martín nació en Valencia de Don Juan (León, España). Originario de la provincia franciscana española de San Gabriel, fue el superior de la expedición de “los doce apóstoles de México” en 1524. Falleció con fama de santidad y se le considera como padre de la Iglesia mexicana. Fray Martín de Valencia es el único de quien tenemos noticias relativamente abundantes, porque dos de sus compañeros de apostolado escribieron biografías del mismo. Vistió el hábito franciscano e hizo su noviciado en el convento de San Francisco de Mayorga, que pertenecía a la provincia franciscana de Santiago. Fue su maestro fray Juan de Argumanes, notable escritor místico. Durante su noviciado leyó fray Martín el libro de las Conformidades (de San Francisco con Cristo), uno de los más leídos de aquel tiempo. Sahagún -que no solía calificar a ojo- dice que era “competentemente letrado”.
EL MILAGROSO SANTO SEÑOR DEL SACROMONTE


El fraile apretujaba sus carnes en penitencia y descendía a sembrar. Murió en Ayotzingo (1534) y su cuerpo reposó 30 años en Tlalmanalco, de donde fue sustraído incorrupto por los indios de Amecameca y trasladado al Sacromonte en donde como reliquia acentúa la devoción al Santo Señor del Sacromonte; un Cristo (que pesa aproximadamente tres kilos). La leyenda dice que la imagen del Cristo fue llevada por una mula en un cajón. Los peregrinos suben al cerrito rezando el Viacrucis.
SUCESOS PARANORMALES SUCEDEN AHÍ


El devoto se corona con flores y a su llegada las ofrenda al señor. Todo el conjunto constructivo del Sacromonte, incluso las estaciones del Viacrucis fueron levantadas hacia 1835 por el cura José Guillermo Sánchez de la Barquera y corresponden al estilo neoclásico. Cabe agregar, que este Cristo, es sumamente milagroso y al año llegan miles de personas a Amecameca, al Sacromonte en peregrinaciones personales a rendirle culto y pedir su intercepción ante Dios. Además, en la cima del cerro hay un antiguo panteón (del que se cuentan cosas paranormales) en donde se encuentran personajes importantes del poblado y sitios cercanos.
MIÉRCOLES DE CENIZA Y PROCESIÓN DEL SEÑOR


La imagen del Señor de Sacromonte se venera el Miércoles de Ceniza. En estos días la fiesta es amenizada por algunas bandas musicales, los vecinos sacan a la imagen del Señor del Sacromonte y lo llevan por varias áreas importantes del poblado en solemne procesión. Ese miércoles de Ceniza, los habitantes de esta población santifican esta fiesta con una procesión muy solemne constituida por cientos de personas provenientes de aldeas cercanas y remotas. Los devotos sacan de su cueva al Señor del Sacramonte, y la llevan en hombros durante toda la noche para depositarla en la parroquia del lugar antes del amanecer.
LA MAGIA DEL SACROMONTE


Los peregrinos empiezan su marcha desde la noche del 7 de febrero; recorren un sendero que se encuentra en la montaña y a su paso, colocan flores en las ramas de los ahuehuetes, alegrando así el paisaje. La capilla a donde llegan está adornada con mosaicos de flores, maíz y cenizas, y en el atrio de la misma ejecutan las danzas tradicionales, mientras que en el pueblo los Chinelos bailan acompañados de otros grupos. Visite Amecameca, vea sus antiguas construcciones religiosas, conozca su historia y si le queda tiempo, suba a la antigua capilla del Sacromonte y escuche y experimente todo lo relacionado a los sucesos del más allá que de ese panteón se cuenta.

1 comentario:

  1. SIN DUDA ALGUNA EL PUEBLO MEXICANO,ES GRAN DEVOTO DE LA FE Y LA MUESTRA ES ESTE ARTICULO DE LO QUE HABLA Y NOS TRASMITE

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