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martes, 6 de agosto de 2013

¿EXISTEN LOS ÁNGELES?

APARECIÓ MI ÁNGEL
Por: Roberto S. Contreras Esparza

Mi nombre es Alma Quintero, vivo en el D. F., en la colonia Agrícola Oriental y quiero contarles, algo que me sucedió increíble y lindo, bonito, puedo jurar que fue un milagro, y es raro para mí porque yo no soy o era muy afecta a esas cuestiones de la iglesia, vivía sin saber ni tener conciencia de quién soy y que hago aquí. Soy Madre soltera, tengo una niña de 3 años, me embarace muy chica a los 18 y después de vivir con el papa de mi hija año y medio, me separe debido a los problemas que me ocasionaba.

ELLA NO MEJORABA
Lo que les quiero platicar sucedió hace como unos meses, un días 6 de febrero para ser exactos, era un miércoles. Días antes mi hija se me había enfermado, tenía calentura y de ahí se le complico la garganta, creí que sería como otras ocasiones que se enferma y con ciertos cuidados queda lista, pero esta vez no fue así, ya que después se complicó y enfermo gravemente de bronquitis y la tuve que llevar al médico, que me receto varias medicinas, yo estaba desesperada ya tenía 4 días así, no tenía dinero y mi hija se me iba, no sabía qué hacer.

CUANDO VI, DETRÁS DE MI HABÍA UNOS ÁNGELES
Pedí dinero prestado y fui al centro, a las farmacias de por ahí, no me alcanzo para comprar todo el medicamento, triste y desesperada, mis pasos fueron a dar a la Catedral y sin estar pensando en nada de religión, ni en Santos, me sentía tan extraña que entre y como si estuviera ida, me senté ahí por un rato, pero no me senté en las bancas, ni ante un altar, yo había entrado y sin estar consciente de mí, me senté en unos escalones que se encuentran a la entrada izquierda al pie de una capilla, ahí estuve por varios minutos, pensando en mi hija, pensando en que hacer.

HABÍA ÁNGELES AHÍ
Cuando me di cuenta vi que detrás de mí había unos Ángeles, eran varios y entre penumbras del lugar pude distinguir a otros de ellos. Como por reflejo automáticamente comencé a pedirles por mi hija, comencé a suplicar su ayuda y aunque no se rezar, a mi manera les pedí su intervención. Recuerdo que por unos minutos no supe de mí, estaba inmersa en mí suplica y comencé a sentir una rara sensación de calor, de alegría, de tranquilidad. Termine mi oración, me persigne y salí de ahí, fui a mi casa y le di el poco medicamento que había comprado a mi pequeña.

PARA MI ES UN ÁNGEL
Al día siguiente, sin recordar lo del día anterior, note en una de las paredes de la casa, que la pintura se había caído y me quede mirando esa parte fijamente y note que esa zona despintada, descarapelada parecía un “Ángel”, no puse mucha atención y continué con mi labores. Mi hija estaba dormidita, pero cuando despertó, como algo mágico, estaba bien, era un milagro, mi hija estaba sanita, no lo podía creer, parecía que nunca se había enfermado. Yo me sentí muy contenta y feliz y no sabía ni a quien agradecer, pero mi niña está bien. Días después, al meditar sobre eso, me di cuenta que el día que había entrado a la Catedral, yo me había sentado en los escalones de la “Capilla de los Ángeles”, la figura que apareció en la pared de mi casa, para mí, es un Ángel, fueron ellos quienes intercedieron por mi hija, fueron ellos quienes la curaron, por eso pienso que fue un milagro, Dios quiso que ellos intercedieran para aliviar a mi niña y como prueba de ello tengo esta foto de la mancha de mi pared, que sin duda para mí es un Ángel, la cual guardo con mucho cariño, por el milagro y les estaré siempre agradecida.


(Sra. Alma María Quintero Solano)

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