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lunes, 27 de mayo de 2013

TEMPLO DE SAN HIPÓLITO Y SAN CASIANO

SAN JUDAS TADEO EL SANTO QUE NO ES DE AHÍ
Por Roberto S. Contreras Esparza

Ahí entre la Avenida Hidalgo y Reforma se encuentra una iglesia muy especial, tanto por su historia, el significado y lo que representa. Por circunstancias ajenas a nosotros, al revisar su pasado nos percatamos que esa área ha sido seleccionada para que ahí trasciendan hechos especiales. En la actualidad es la iglesia conocida como de San Judas Tadeo, donde a cada momento y especialmente los días 28 de cada mes, llegan miles de personas en busca de un portento que los pueda ayudar a sanar o corregir las más diversas y particulares enfermedades y demás dolencias que tanto nos afectan. Esta iglesia vive su clímax el 28 de octubre, día de su festividad. Ese día, se cierra la avenida y en los alrededores abundan los puestos de lo más variado en comida, antojitos, figuras religiosas, veladoras, milagros, rosario y demás artículos para recibir al peregrino, al que busca una solución a su mal o solo al que prometió estar ahí ese día especial. Un lugar mágico y místico, pero antes de seguir describiéndoles sobre lo que ahí ocurre, conozcamos, la interesante historia y el porqué esa área tiene un extraño y atrayente poder.

AHÍ CAYERON LOS ESPAÑOLES

La construcción del actual Templo de San Hipólito y San Casiano, inició en el año de 1599 y fue edificado sobre los cimientos de la antigua ermita llamada de los Mártires. En época prehispánica, la gran Tenochtitlán era una ciudad muy próspera, su riqueza se reflejaba en su arquitectura y en su trazo, del centro partían tres calzadas, la más importante era la Calzada a Tlacopan (Av. Hidalgo, Puente de Alvarado, San Cosme y México Tacuba). En esta Calzada ocurrieron hechos significativos en la Conquista de México Tenochtitlán. En el mes de julio de 1520 en el sitio en donde hoy se encuentra el Templo, los españoles fueron derrotados por los aztecas, a este hecho se le conoce como 1a batalla de la Noche Triste.

SE DESCUBRE SU HUIDA

Se dice que los españoles iniciaron el ataque a la ciudad y los mexicas respondieron incendiando el recinto donde estaban los hispanos. Cortés al ver que estaban vencidos dio la orden de retirada para huir por la noche. Mientras llovía, los españoles abandonaron la ciudad llevándose consigo tesoros muy vistosos. Comenzaron a avanzar sobre la calzada y cuando creyeron estar a salvo, se cuenta, que una mujer mexica los descubrió y grito. La desesperación y la avaricia de los españoles fue la perdición de los mismos, ya que al verse rodeados por los mexicas, no pudieron cruzar el canal por el borde por lo que decidieron lanzarse a él. Pronto el poso se llenó de cuerpos, caballos, tesoros y sólo algunos se salvaron.

ESTABA DEDICADA A SAN HIPÓLITO Y SAN CASIANO

Días después, Hernán Cortés, el 13 de agosto día de San Hipólito conquista Tenochtitlán, por lo que decide construir sobre la calzada La Ermita de los Mártires, para depositar en ella los restos de los españoles que cayeron abatidos ante la furia Mexica, esa memorable noche, la de la Noche Triste. Años más tarde en 1581, las autoridades de la Nueva España dan orden de construir en la Ermita, un templo para conmemorar la caída del Imperio Mexica y la fundación de la Nueva España. El templo fue terminado en 1740 y desde entonces fue dedicado a San Hipólito y San Casiano, a los cuales se les nombró como Patronos de la muy noble y muy leal Ciudad de México. Tiempo después y desde su inauguración en 1740 hasta mediados del siglo XIX, el colonial Templo estuvo a cargo de los Padres Paulinos y después del clero diocesano. El 8 de enero de 1892, el Arzobispo Antonio Labastida y Dávalos entregó el Templo de San Hipólito y San Casiano a los Misioneros Claretianos. El Templo fue entregado en muy malas condiciones por lo que pronto gestionaron los permisos ante las autoridades eclesiásticas para iniciar los trabajos de restauración y así poderlo abrir de nuevo al culto. Fue magnífico el trabajo que realizaron, pues según consta el periódico de aquélla época, La Voz de México: San Hipólito... se ha convertido en una iglesia bellísima. El 13 de agosto de 1893, el Templo de San Hipólito fue reabierto al culto.

LLEGA SAN JUDAS TADEO A SAN HIPÓLITO

Durante el siglo XX el Templo continúa en funciones, pero por causa del Movimiento Revolucionario cierran sus puertas, y debido al enfrentamiento que se suscitó durante la Decena Trágica, la cúpula y sus vitrales se dañaron seriamente. En 1919 San Hipólito reabre sus puertas. A finales de los años sesentas y a consecuencia a la construcción del Sistema de Trasporte Colectivo el Metro, la asistencia de fieles al Templo se redujo drásticamente. Durante los trabajos de nivelación realizados en 1974, se ubicaron lo que quedaba de los restos de los conquistadores que perdieron la vida en la llamada Noche Triste, y depositados en lo que actualmente es la capilla donde se venera la Imagen del Sagrado Corazón de Jesús. En 1982 la imagen de San Judas Tadeo fue colocada en el Altar Mayor, con el transcurso del tiempo la veneración de la gente hacia San Judas Tadeo fue cada vez más intensa, llegando, en la actualidad, a ser el segundo culto mas importante en México después del de la Virgen de Guadalupe.

PARA LOS AMANTES DE LOS DETALLES Y LA ARQUITECTURA

El Templo sin retablos y con un sólo campanario, tiene un estilo clasista, tiene una sola nave con brazos en cruz latina y está cubierta por dos bóvedas de casquete esférico. Al sur está el bajo coro y el coro, ambos con bóvedas de lunetos. Toda la construcción es de piedra de tezontle, de cal y canto. La fachada consta de tres cuerpos o pisos. El inferior con el acceso o puerta principal, es un arco con un par de nichos y columnas. En el segundo está San Hipólito al centro, labrado de cantera, a los costados de la figura central están San Antonio Abad y San Antonio de Padua. El tercer cuerpo tiene un vitral del siglo XX y sobre éste una escultura de San José y el niño Jesús. Al centro y para cerrar en la fachada el Escudo Real. Dos torres decoradas con adornos de ajaraca en color, en las cuales se puede apreciar el empeño dispuesto en su construcción, Una cornisa de estilo clásico. En el atrio de la capilla se erigió un monumento de piedra esculpida donde está plasmada la interesante y misteriosa leyenda del Labrador, representada por un indio trasportado por un águila, y a sus pies, sus instrumentos bélicos, un tipo de trofeo en tiempos prehispánicos. Ya para 1941, se restaura el retablo mayor con mármol, que es el que actualmente se observa.

BUSCANDO UN MILAGRO CON UN SANTO QUE NO ES DE AHÍ

En la actualidad, la gente sigue acudiendo ahí, atraídas por el magnetismo místico de ese lugar mágico e histórico. Muchos en buscando un milagro, de ese prodigio que calme sus penas, tal vez como única esperanza llegan a un sitio que se ha convertido en un santuario y que cada día 28 llenan el área tratando de ver la imagen de un santo que no es de ahí, pero eso es lo de menos para las personas acomodadas, para el pueblo, para el que no tiene, que sin tomar en cuenta las clases sociales llegan de muchos rincones del Distrito Federal y de zonas más lejanas... Ahora al averiguar un poco más sobre este sitio, nos podemos dar cuenta de todo ese acervo histórico y religioso que está depositado ahí y esperando que para cuando lo visite, sea consciente de la historia que aun tenemos y apreciemos más este lugar místico, un lugar erigido para los Santos Casiano y San Hipólito y que ahora pertenece a San Judas Tadeo, el Santo de las causas perdidas.

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